Redes de apoyo entre Mujeres
¡La policía no me cuida, me cuidan mis amigas! Consigna que se escucha en las marchas feministas y se vive todos los días entre las mujeres de la Zona Metropolitana de Guadalajara.
El techo de cristal, el acoso callejero y en el transporte público; ese piropo que no es piropo, es acoso; el piso pegajoso, la brecha de género, la desigualdad salarial, la falta de igualdad sustantiva, el ciclo menstrual y todo lo que ello implica, la gestación, los ciclos hormonales, los diversos síndromes como el de ovario poliquístico, la depresión postparto, el dolor de senos, el ciclo de crecimiento, así como los diversos estereotipos que nos atraviesan por el hecho de ser mujeres, son algunos de los muchos temas que nosotras, las mujeres, tenemos en común. Ni hablar del temor de no saber si llegaremos a casa sanas y salvas, la violencia de género que puede perpetuarse con un feminicidio, y las múltiples noticias de la violencia vicaria, que aparece para poder seguir chantajeando.
Todo esto que tenemos en común nos hace sabernos aliadas, nos hace experimentar que debemos estar juntas no solo en una agenda, sino en muchas, y que incluso sin ser amigas, estas coyunturas que nos atraviesan solo nos atraviesan a nosotras y, por lo tanto, debemos permanecer en comunicación constante y en seguimiento a lo que cada una somos. Hemos descubierto que la unidad nos ha hecho llegar muy lejos, por ejemplo, con el movimiento #MeToo, con el que muchas mujeres sin voz pudieron hacerla resonar para buscar justicia, y donde la unión entre mujeres hizo que lo más oscuro que callamos muchas veces ya no tuviera que ser callado.
Las distintas disputas que se tienen sobre si la iconoclasia constituye o no una forma legítima de manifestación son una de las más ridículas de nuestros tiempos, en donde los monumentos son más importantes que la vida de nosotras, las mujeres; que las miles de niñas que pierden la vida; las adolescentes que son utilizadas para el comercio sexual, para la pornografía. La rabia de las mujeres que queman y rompen viene de historias desgarradoras, donde esas manifestantes fueron niñas violentadas, niñas que tal vez nunca recibieron justicia, o bien, hermanas que desaparecieron porque iban rumbo a una “oferta de trabajo” que no era tal; mamás que buscan a sus hijas desaparecidas, y un largo etcétera.