De los cuidados y de lo que nos sostiene
Por Cristina Carrasco Acosta
Hasta que nos enfermamos volvemos a recordar la importancia de los cuidados: cuando no nos podemos valer por nosotras mismas, las personas necesitamos más que nunca, que nos cuiden.
Hemos aprendido que los cuidados son los que nos sostienen, también hemos aprendido a conceptualizarlos y a nombrarlos como deben ser nombrados: como trabajo, tareas que hacen posible que las personas podamos ser económicamente activas, subsistir, existir y, sobre todo, que tengamos garantías de que cuando enfermamos o seamos personas adultas mayores, tendremos un soporte; que, si adquirimos alguna discapacidad, podremos salir adelante.
Debemos entender que los cuidados no son tarea exclusiva de las hijas y los hijos, o de las mujeres, son de todas y todos, porque son lo que sostiene a la sociedad y representa el 26.3 % del Producto Interno Bruto de nuestro país.
Desde barrer, trapear, planchar, cocinar, limpiar, llevar a las infancias a la escuela, a las clases extraescolares, llevar a las personas adultas mayores a sus consultas médicas y a sus labores, así como ordenar, acomodar, mantener el hogar limpio, llevar a las terapias y citas a las personas con discapacidad, y un largo etcétera, son cuidados que generalmente no son remunerados y que, evidentemente, son TRABAJO, de los trabajos más arduos y menos valorados, porque de amor no se vive y, definitivamente, las personas necesitamos un sustento económico que nos permita no solo subsistir, sino vivir, y hacerlo de forma digna.
En nuestro país se trabaja a nivel nacional para tener un Sistema Integral de Cuidados, en donde las personas cuidadoras puedan recibir una remuneración y también donde las personas que necesitan cuidados puedan tener la garantía de recibirlos, incluso si fallece alguna de sus personas cuidadoras.
¿Y por qué nos sostienen los cuidados?
Porque sin ellos no podríamos concebirnos en los espacios públicos, de trabajo, esparcimiento y educativos. Entendemos que la posibilidad de salir de casa ocurre cuando una serie de cuidados ya han ocurrido.